Agradecimiento de los médicos
católicos
ROMA,
18 de febrero de 2013 (Zenit.org) - Ofrecemos este artículo sobre
el papa, escrito por el doctor José María Simón Castellví, presidente de la
Federación Internacional de Médicos Católicos (FIAMC).
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Los
médicos católicos debemos mucho a Joseph Ratzinger, tanto cuando era Prefecto
de la Fe como cuando ha ejercido como Vicario de Cristo. Su Fe es fuerte como
la roca y su manera de actuar es siempre amable. Hemos aprendido de él que la
Fe es razonable. Ello no anula el misterio que siempre se percibe en las cosas
de Dios. Sin embargo, la Fe, que al final no deja de ser un don de Dios, es
explicable. Los dogmas son transmisibles y pueden pasar por el cedazo de la
razón. Los milagros refuerzan la Fe y se ven como la suspensión de las leyes
naturales por acción de un Ser superior. Acción que también es una prueba se su
poder y de su “caritas”.
Benedicto
siempre ha recibido con atención a los médicos católicos y nos ha dedicado estupendas
homilías. Lo recuerdo en el reciente Sínodo de los Obispos para la Nueva
Evangelización para la Transmisión de la Fe. Se le veía frágil pero lúcido.
Probablemente ya había tomado la decisión de su resignatio.
Cuando
la FIAMC publicó su primer documento sobre la Humanae Vitae, le envié un ejemplar en alemán.
En una audiencia me dijo que lo recordaba bien; en otra que se trataba de un
tema importante; y en una tercera, nos dio las gracias por tratar un tema tan
importante para padres, madres y niños.
Vaya,
en estas cortas líneas, el tributo de la Federación Internacional de
Asociaciones Médicas Católicas a un ser humano excepcional y a un Papa que
pasará a la historia como obediente a Dios, humilde, sincero y sabio.
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